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domingo, 1 de noviembre de 2015

APÉNDICE 3

APÉNDICE 3


En estos últimos años han sido divulgadas noticias importantes, en sustancia hipótesis tan diferentes entre ellas, que confirma la veracidad del mensaje divulgado por Eugenio Siragusa, el contactado de las Potencia Celestiales.

ONDASETTE (Emisora radiofónica).

EL HALLAZGO DE FRAGMENTOS ÓSEOS “APRESADOS” EN LAS ROCAS DE AGRIGENTO TESTIMONIARÍAN LA LLEGADA Y LA PERMANENCIA EN SICILIA DEL “AUSTRALOPITECO”, PROGENITOR DEL GENERO HUMANO.

Agrigento es famosa por sus tempos grecos, muchos y bien conservados, aunque presos del asedio de la más salvaje especulación urbanística. Desde hace algún tiempo, sin embargo, la ciudad siciliana tiene un motivo más para ser famosa: El hallazgo de cuatro dientes de un australopiteco, un prehistórico progenitor del género humano, un extraordinario descubrimiento este, que abre un nuevo capitulo en la prehistoria del hombre.
A marcar este descubrimiento fue Gerlando Bianchini, funcionario de banca y estudioso de medicina con el hobby de la reconstrucción de la prehistoria siciliana; y además promotor del Centro de Estudios Prehistóricos de Agrigento, autor de obras especializadas y descubridor de fama internacional.
Hace algunos años Bianchini, descolgándose sobre las pareces calcáreas del agrigentino, descubre un molde de un diente humano. Desde entonces no dejó jamás de buscar. Finalmente, mientras recorría junto a tres colaboradores el cañón calcáreo, vislumbro el perfil de un diente fósil.
Los cuatro se pusieron al trabajo y después de algunas horas recuperaron y pusieron a la luz cuatro dientes de más de tres millones de años y dos fragmentos óseos.
Los restos, los más antiguos hasta ahora hallados en Europa, pertenecen a una especie, la del australopiteco, que se pensaba había habitado solamente África donde posteriormente se habría extinguido hace un millos de años.
Evidentemente no fue así. El hallazgo de los fragmentos demuestra inequívocamente la continuidad entre África y el viejo continente.
Existieron de hecho en eras lejanas, fenómenos por los cuales el nivel del mar descendía haciendo emerger la tierra y soldando las islas de mediterráneo.
En estas tierra de Sicilia, por tanto, más de tres millos atrás proveniente de aquellas tierras lejanas del continente negro, quizás de Etiopia, llegó un homínido, pequeño y delgado alimentándose de bayas y semillas y defendiéndose  de los ataques de los animales feroces que lo aterrorizaban. Ciertamente no era bellísimo o al menos sus rasgos no corresponden a nuestros cánones estéticos: los ojos simiescos, la nariz respingona, una prominente boca, de altura poco más o menos de un metro y veinte centímetros, veinticinco kilos recubiertos de una fuerte hipertricosis, o sea por una pobladísima capa de pelos. Caminaba pero de forma erguida y en él estaban ya los principios de una vida espiritual que lo empujaba a ir más allá de sus propios horizontes de vida desde África hasta la lejana Sicilia.

Bianchini no ha dudado ni siquiera un instante que los fragmentos hallados pertenecieran a un australopiteco. Según el experto, de hecho, la estructura de los premolares hallados es en cruz y las dos partes, anterior y posterior que constituyen el diente son de la misma altura y se presentan en cinco cúspides, las del hombre a cuatro.
¿El descubrimiento sacude la historia de la evolución del hombre?

“Beh, naturalmente, -declara Bianchini- será necesario revisar la situación del árbol genealógico. Hasta hoy el australopitecos era considerado por la mayor parte de los estudiosos un genero colateral a la especie que ha contribuido a la lenta formación del hombre. Ahora, después del hallazgo, me permito de decir que será inserido sin duda alguna como pasaje obligatorio en la larga serie de nuestros progenitores. La clasificación debería ser esta.
En la base va el primer Autralopitecus hallado en África, que debería ser el más antiguo y que sus descubridores llamaron “Lucy” en homenaje a la canción que acostumbraban escuchar en los momentos de reposo.
A continuación en secuencia el “Gracilis”, el nuestro.
Se continua con el primer verdadero representante del hombre, el Habilis, que vivió dos millones de anos atrás, un ser capaz de tallar la piedras y de usarlas como instrumentos de defensa y de ofensa.
Y después con el Erectus, genial descubridor del fuego y versátil fabricante de ejes.
Hemos llegado así al “neandertal”, un cavernícola pero refinado, que enterraba a sus muertos y pintaba las piedras.

En el ultimo nivel está el homo sapiens aparecido hace alrededor de trescientos mil años e inventor de instrumentos bastante complejos. Cierto, en esta reconstrucción mi hallazgo asume una importancia notable si se piensa que se localiza en Sicilia la más antigua traza humana de Europa...” 
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